Régimen económico de gananciales      

Ante la creciente conflictividad que se ha desarrollado en las últimas décadas en materia de la administración de los bienes de la sociedad conyugal, sumado a un escenario de aumento de la volatilidad de las uniones matrimoniales, casi todas las legislaciones han decidido contemplar e incorporar esa mayor complejidad social en sus enunciados.

 En muchos casos se ha ido imponiendo e introduciendo el concepto de los contratos prematrimoniales y las llamadas capitulaciones matrimoniales que antes sólo existía en las legislaciones de los países más avanzados.

La diferencia entre los contratos y las capitulaciones es que los primeros sólo son válidos si se celebran antes del matrimonio y las segundas pueden acordarse antes o después del casamiento, lo cual les otorga menos transparencia dado que, en el segundo caso, podrían favorecer posiciones de poder o dominación de alguno de los cónyuges sobre el otro.

Este artículo intenta formular un repaso al sustento teórico y conceptual que da origen a estas nuevas legislaciones. Las formas más usuales de regular el régimen económico de un matrimonio son tres: gananciales, separación de bienes y participación.

En este artículo se va a analizar con mayor detalle el primero de ellos, el régimen de bienes gananciales o simplemente régimen de gananciales, que es el más difundido.

Sin perjuicio de este análisis más pormenorizado, se pueden mencionar brevemente las características de los otros dos regímenes:

  • En el régimen de separación de bienes se plantea la coexistencia de dos patrimonios separados en todo momento. Cada cónyuge conserva en su patrimonio los bienes que poseía antes del matrimonio y los que fue adquiriendo después de forma personal e individual.

Cada uno de los cónyuges conserva la libertad de disponer de sus bienes en cualquier momento, sin necesidad de contar con el acuerdo del otro.

Este régimen otorga mayor independencia a los cónyuges y facilita la separación de bienes en un divorcio pero desprotege al cónyuge que durante el matrimonio genera menores ingresos, generalmente la mujer, que queda al cuidado de los hijos y del hogar.

  • Para el caso del régimen de participación puede mencionarse que es similar en todo al régimen antes descrito de separación de bienes, pero en él, al momento de la disolución de la sociedad conyugal, el miembro que haya adquirido la mayor cantidad de bienes comunes tiene legalmente la obligación de compensar al otro, que adquirió menos bienes.

Esta es la diferencia fundamental entre ambos, pero este régimen tiende actualmente a caer en desuso y desaparecer en los países en los que estuvo vigente.

¿En qué consiste el régimen económico de gananciales?

El régimen de gananciales consiste en la creación de una sociedad en la que los beneficios o ganancias generados durante el matrimonio por cualquiera de los cónyuges se convierte en común para ambos.

Los bienes adquiridos o generados por el matrimonio corresponden por partes iguales a ambos miembros de la unión. A la hora de la disolución de la sociedad conyugal deberá atribuirse a cada uno la mitad de los bienes gananciales o su equivalente en dinero.

¿En qué consiste el régimen económico de gananciales?

En el derecho comparado, en la mayoría de los países donde rigen las capitulaciones o convenciones matrimoniales se establece que si no se ha optado por un régimen de separación o comunidad de bienes oportunamente se aplique este sistema de ganancialidad por aplicación residual.

Es decir, si los contrayentes en el momento de la celebración del matrimonio o con posterioridad, en los casos y plazos que cada legislación establezca, no han hecho uso de su derecho a elegir el régimen que los regirá respecto de este punto, la misma ley establece que quedarán sujetos al régimen de comunidad o ganancialidad de los bienes adquiridos durante el matrimonio.

En este régimen, un bien adquirido por alguno de los cónyuges antes del matrimonio no pasa a ser ganancial, aun cuando en su uso luego se comparta por el matrimonio. Pero si ese bien recibe alguna mejora o ampliación durante el matrimonio, efectuada con dinero ganancial, aparece un crédito de la sociedad matrimonial respecto del cónyuge preadquirente.

Cualquier acto de disposición de los bienes gananciales requiere el mutuo consentimiento de los cónyuges, salvo en casos de necesidad o urgencia debidamente justificada.

También, cualquier posesión unilateral de uno de los cónyuges efectuada durante el matrimonio, como por ejemplo una herencia recibida, mantiene su carácter de bien privativo del cónyuge beneficiado.

El régimen de gananciales puede revertirse o cesar en sus efectos por alguno de los siguientes motivos:

  • Fallecimiento de alguno de los cónyuges
  • Separación por vía judicial
  • Divorcio vincular
  • Incapacidad sobreviniente de uno de los cónyuges declarada judicialmente
  • Quiebra o concurso de acreedores
  • Contratos prematrimoniales por los que se acuerda un régimen distinto

Ventajas

Ya se ha mencionado como ventaja la equidad en el reparto y usufructo de los bienes y el apego a los principios de solidaridad e igualdad de los cónyuges en el matrimonio. Asimismo, pueden puntualizarse otra serie de ventajas que se listan a continuación:

Protege al económicamente más débil

Este régimen es el más adecuado cuando uno de los cónyuges se encuentra en una posición más débil, por ejemplo cuando el otro es el que genera los mayores ingresos. La ley encuentra esta forma de velar por el más débil.

Los bienes anteriores son exclusivos

Al momento de disolver la unión, los bienes se reparten por partes iguales. Los que eran privativos de cada cónyuge permanecen en esa condición.

Las herencias son exclusivas

Los bienes que se adquieren por cualquiera de los cónyuges a título gratuito, como donación o herencia, tienen y mantienen carácter privativo.

El juez puede hacer administrador a un cónyuge

En casos de incapacidad, un juez puede otorgar la administración de los bienes a uno solo de los cónyuges.

No se puede disponer de la vivienda común sin consentimiento

Ninguno de los cónyuges puede disponer de la vivienda utilizada como residencia habitual sin el consentimiento del otro.

Inconvenientes

Este régimen presenta también algunos inconvenientes o desventajas que pueden agruparse en los siguientes aspectos:

Autónomos

La actividad económica autónoma de uno de los cónyuges obliga a la unión a responder con los bienes comunes en caso de deuda generada por el cónyuge involucrado y pone en riesgo los bienes gananciales.

Fiscalidad

Desde el punto de vista fiscal, las rentas de ambos cónyuges se suman y aumenta la probabilidad de que la renta conjunta caiga en la zona de gravámenes más altos. Se habría dado una situación distinta si hubieran tributado individualmente.

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